"...El objetivo de la meditación no es controlar la mente ni
aclararla. Esos son los buenos efectos secundarios de la meditación, no los
objetivos. Si tu objetivo es aclarar tu mente, acabarás envuelto en una lucha
con un oponente muy hábil.

Cuando surgen sensaciones intensas, notas como se crea el “dolor” a partir
de la incomodidad a través de los pensamientos que tienes al respecto, y
especialmente de los pensamientos sobre cuánto van a durar.
El simple acto de observar tus pensamientos los apacigua, porque pasan a
ocupar un espacio más grande. Tienden a difuminarse.
Tu mente frenética se calma no porque todos tus pensamientos desaparezcan,
sino porque les permites que sean como son. Al menos en ese momento preciso. La
práctica diaria te ayuda a recordártelo continuamente, porque es algo muy fácil
de olvidar.
Ese recordatorio es la
conciencia."
Mark Williams y Danny Penman "Mindfulness" 2011 Maquetado por BMA & aktitud
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