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viernes, 27 de marzo de 2020

¿Qué podemos trabajar en estos días?




18 de marzo de 2020


¿Qué podemos trabajar en estos días?


Son una ocasión excepcional que nos ha regalado nuestro presente, este que tenemos como siempre, instante tras instante.

Este presente nos ha hecho más conscientes de la impermanencia de las cosas, del cambio constante, ahora más evidente y vívido para todas nosotras.

También nos ha hecho conscientes de lo bueno, que ya no tenemos.

 Echamos en falta muchas cosas que hasta ahora, pertenecían a nuestra rutina diaria; con algunas disfrutábamos más que con otras, algunas las echamos más de menos, gestos sencillos como trabajar,  estar con amigos, tomarnos un café o un vinito, o pasear libremente…Esas cosas pequeñas, maravillosas y cotidianas que nos proporcionaban bienestar, seguridad y confianza.

Fortalece el axioma de que lo importante está siempre en los detalles pequeños.

Y claro, también podemos trabajar la paciencia, dar tiempo al tiempo, todo pasara en su debido momento, acordaros de la metáfora de la crisálida y la mariposa. No hay otra opción más que esperar a que una se transforme en la otra.

Y lo más importante, trabajaremos nuestras habilidades para cambiar, dejar hábitos establecidos, rutinarios, y hacer emerger nuevas formas de hacer y de pensar, porque ahora lo necesitamos.

Todo esto es un reto, y como tal podemos experimentarlo, como algo que nos ayudará a vivir mejor y más conscientes de nuestras vidas.

Quizá emerjan nuevos significados interesantes que de otra forma no hubiéramos encontrado.

Ahora quizá experimentemos lo importante que es nuestro día a día, y valoremos y disfrutemos más de todos ellos, de cada minuto, de cada detalle.

Podemos cambiar seguro, la vida nos lo ha puesto en bandeja.

Aprovechemos.

Beatriz Carretié. Equipo BMA&aktitud.

martes, 25 de febrero de 2020

Pensamiento de la semana de Matthieu Ricard



Pensamiento de la semana


Así que pensemos mejor y usemos nuestro sentido común.

Si dejamos que nuestra mente nos maltrate nos pasaremos la vida sufriendo y haciendo sufrir a los demás a nuestro alrededor, eso es una señal de falta de sentido común.


Los pensamientos y las palabras que salen de un estado alterado de la mente pueden ser considerados "negativos."

En lugar de quejarnos de nuestro destino, si cultivamos el altruismo y la compasión, de forma que esos estados "positivos" de la mente mejoren nuestro bienestar y el de otros, eso muestra que sí tenemos el sentido común.
Consejo oral transcrito por el autor.
JIGME KHYENTSE RINPOCHE (b. 1964)

Atentamente,

El equipo de Matthieu Ricard.
Logo
Matthieu Ricard
Monje budista, fotógrafo y autor

viernes, 22 de noviembre de 2019

Cambio, vivimos en estado de flujo.






Si nos ponemos a pensar en las cosas más importantes con que nos encontramos en la vida, lo primero que habremos de reconocer es que no hay nada que sea completamente estable, aunque nuestras vidas estén perfectamente equilibradas. El mero hecho de estar vivo entraña estar en un continuo estado de flujo. 

También nosotros evolucionamos. Atravesamos una serie de cambios y transformaciones a los que es difícil asignar un comienzo y un fin exactos...

...La verdad es que la vida consiste en un cambio constante de la palabra “ir” . Nuestros cuerpos cambian de forma permanente mientras en el transcurso de nuestras vidas crecemos y nos desarrollamos. Lo mismo hacen nuestras visiones tanto del mundo como de nosotros mismos. 
Entretanto, el entorno en que vivimos se encuentra también en un flujo continuo. En realidad, nada es permanente ni eterno, aunque algunas cosas lo parezcan porque cambian muy lentamente.

Jon Kabat Zinn. Vivir con plenitud las crisis.

viernes, 19 de julio de 2019

El maestro Matthieu Ricard dice



...Nosotros decimos que los signos de una meditación que aporta sus frutos son una mente perfectamente dominada, una desaparición de los estados mentales aflictivos, una conducta en armonía con las cualidades que el practicante se ha esforzado por desarrollar.




Si la meditación no consistiese más que en sentirse bien durante un momento, relajarse y vaciar la mente en otra burbuja de tranquilidad artificial, sería inútil, pues en cuanto fuésemos confrontados a la adversidad o a los conflictos interiores, recaeríamos de nuevo bajo su dominio.

La práctica meditativa debe traducirse en cambios reales, progresivos y duraderos en nuestra vivencia interior y en nuestra relación con el mundo.

He de decir que muchos meditadores experimentados que he encontrado poseen estas cualidades. De otro modo, estas prácticas meditativas no serían más que una pura y simple perdida de tiempo.

martes, 30 de abril de 2019

Subestimamos mucho nuestra capacidad de cambiar




Pasamos mucho tiempo mejorando las condiciones exteriores de nuestra vida, pero al fin de cuentas es siempre nuestra mente la que crea nuestra experiencia del mundo y la traduce en bienestar o en sufrimiento.



Si transformamos nuestro modo de percibir las cosas, transformamos la calidad de nuestra vida. Es este tipo de transformación el que aporta el entrenamiento de la mente, que llamamos "meditación".

Subestimamos mucho nuestra capacidad de cambiar. Los rasgos de nuestro carácter permanecen durante mucho tiempo, mientras no hagamos nada por cambiarlos.
En realidad, el estado que calificamos como "normal" no es más que un punto de partida, y no la meta que deberíamos fijarnos. 

En efecto, es posible llegar poco a poco a un modo de ser óptimo.

Matthieu Ricard y Wolf Singer en "Cerebro y meditación"

jueves, 28 de junio de 2018

Podemos desear cambiar





"No tenemos otra opción acerca de lo que ya somos, pero podemos desear cambiar. Tal aspiración da a la mente un sentido de dirección. Pero sólo desear no es suficiente. Tenemos que encontrar una manera de poner ese deseo en acción."


Matthieu Ricard 

jueves, 19 de enero de 2017

Sea cual sea tu edad

Estos 7 consejos prácticos aumentarán la salud, el equilibrio y el rendimiento de tu cerebro (sea cual sea tu edad)


El cerebro humano es extraordinariamente plástico, y se reorganiza en tiempo real en base a lo que le entregamos. Nuestro estilo de vida es una fuente de estimulación que permite que nuestro cerebro se reconfigure en tiempo real para adaptarse a las exigencias del entorno.


Esta neuroplasticidad depende tanto de nuestra interacción con el entorno exterior como de nuestra vida interior. Con cada pensamiento, sentimiento, emoción, hábito, acción, resultado e interpretación de lo sucedido, las neuronas aprenden a conectarse y crear nuevos circuitos.


La buena noticia: podemos entrenar a nuestras neuronas para que generen las conexiones que nos resultan más saludables, tal y como muestran las más recientes investigaciones en neurociencia.
En este artículo vamos a compartir 7 sencillos consejos prácticos que te permitirán mejorar la salud, el equilibrio y el rendimiento del cerebro sea cual sea tu edad, tu condición y tus circunstancias personales.

1.  Aprende a nutrir tus habilidades cognitivas

Nuestras funciones psíquicas y su rendimiento dependen de una compleja conexión entre diferentes áreas cerebrales. No hay un centro específico para la memoria, la atención o la concentración, sino que se trata de virtudes que son el resultado de una amplia interacción de diferentes regiones cerebrales y sus respectivas funciones.

Nuestras capacidades y reservas cognitivas interactúan unas con otras y se retroalimentan: si desarrollamos nuestra concentración, esto influirá en nuestra capacidad de gestionar nuestra atención, nuestra capacidad de memorización e incluso nuestra capacidad de regular nuestros estados emocionales, por nombrar solamente algunas. Cuando ponemos en marcha los engranajes de nuestras capacidades psíquicas, todo afecta a todo.

Consejo: estimula tus habilidades cognitivas y estarás nutriendo tu plasticidad cerebral. La práctica de la atención plena es una apuesta segura: memoria, concentración, observación, atención, compasión, gratitud, equilibrio emocional, habilidades sociales… practicar unos minutos a diario tiene el efecto demostrado de favorecer estas y muchas otras habilidades, capacidades y virtudes humanas.

2.  Tus genes no te controlan

Los genes no determinan el destino de nuestro cerebro. La neuroplasticidad es un proceso que dura toda la vida, no posee limitaciones de edad y podemos dirigir voluntariamente, tal y como muestran las investigaciones del eminente Dr. Jeffrey Schwartz.

La nueva rama de la ciencia llamada epigenética, y el trabajo del Dr. Bruce Lipton en particular, apuntan que nuestro estilo de vida es más determinante que nuestra herencia genética.
Cada gen posee más de 60.000 expresiones diferentes, y la forma en que los genes se expresan no tiene ninguna relación con ADN en sí, sino con las señales de nuestro entorno y las interpretaciones que realizamos, es decir, la forma en que percibimos y dotamos de significado a esas señales.
Nuestro cerebro evoluciona en base a las experiencias con las que lo nutrimos día a día, y estas experiencias activan y desactivan los interruptores que determinan la forma en que los genes se expresarán.

Consejo: Sentirse víctima de unos “malos” genes es una actitud del pasado y sin base científica (si aún sigues creyendo en el Darwinismo social y la sociobiogía, tal vez el libro La Evolución del Amor, de Gerald Hüther, te entregue nuevas perspectivas).
Los genes no te controlan. Se expresan en base a tu estilo de vida, tus patrones de pensamiento, tus respuestas emocionales y tus hábitos/comportamientos. Haz todo lo posible para salir del victimismo, la queja y la autocomplacencia: estas actitudes degeneran tu salud y equilibrio cerebral.
Actitudes positivas, expansivas y compasivas son fundamentales.

3.  Estimula tu mente

La estimulación mental fortalece las conexiones entre las neuronas (sinapsis), crea nuevas conexiones, y favorece la supervivencia neuronal y el funcionamiento cognitivo óptimo.

Consejo: Leer (el 40% de los españoles no ha tocado un libro en lo que va de año, y esta cifra es alarmantemente superior en muchos otros países de habla hispana), caminar en la naturaleza, realizar ejercicio físico y practicar atención plena a diario son claros ejemplos de cómo podemos estimular nuestra mente de forma simple pero efectiva y marcar la diferencia en un período de tiempo relativamente corto.

4.  Sal de la rutina

Las actividades rutinarias no suponen ningún desafío para el cerebro. Hacer siempre lo mismo no promueve la creación de nuevas rutas y conexiones, y deriva en la llamada neurorigidez: al utilizar siempre los mismos circuitos y las mismas funciones, nuestro cerebro se estanca, se vuelve inflexible y no evoluciona.
Esto se debe a que el hábito repetitivo no requiere de ninguna atención durante la ejecución de las tareas. Al convertirse en algo automático e inconsciente que no representa ningún reto, el cerebro rápidamente deja de prestar atención. Y como ya hemos visto a lo largo de multitud de artículos, la atención es el mecanismo que permite que se active la conciencia; es la clave de tu salud, tu equilibrio y tu integridad.


Consejo: Intenta algo nuevo, cambia tus rutinas y enfréntate a nuevos retos. Esto mantendrá a tu cerebro sano y equilibrado.
Este consejo es el más breve, pero quizás el más dificultoso.



5.  Di adiós a la caja tonta

La única actividad de ocio que se ha asociado con una reducción de la función cognitiva es ver la televisión.

Consejo: para que no me acusen de enemigo del progreso, no voy a decirte que tires tu TV por la ventana, pero sí que reduzcas su uso y consumo para favorecer tus funciones y reservas cognitivas.

6.  Aprende a autorregularte

La neurogénesis es el nombre que recibe la creación de nuevas neuronas en el cerebro, un proceso que, contrariamente a lo que se piensa, no posee limitaciones de edad (todavía existe la creencia errónea de que a determinada edad nuestro cerebro deja de producir nuevas neuronas, algo que es categóricamente falso).

Consejo: El estrés crónico reduce e incluso inhibe la neurogénesis. Técnicas de reducción (y autorregulación) del estrés como la atención plena, sencilla y accesible a todo el mundo, han demostrado ser altamente efectivas para resolver este problema.


7.  Practica la presencia, medita regularmente

La doctora Rebecca Gladding expone que solemos tener fuertes conexiones neuronales con la corteza prefrontal ventromedial, lo que ella llama el “Centro del Yo” del cerebro. Esto nos vuelve más propensos a interpretar las sensaciones físicas de ansiedad o miedo como un problema personal, y es más probable que experimentemos pensamientos repetitivos sobre nuestras vidas, sobre los errores que hemos cometido, sobre lo que la gente piensa acerca de nosotros, etc.

Este “Centro del Yo” no es particularmente racional. No se sirve de procesos superiores de pensamiento para operar.
Por el contrario, las personas que meditan regularmente muestran conexiones más débiles con este “Centro del Yo” del cerebro y conexiones más fuertes con la corteza prefrontal lateral, o el “Centro de Evaluación” del cerebro. Esto les ayuda a ver los problemas y dificultades de manera menos personal, acercarse a ellos con mayor perspectiva y plantear soluciones más racionales. Además, las conexiones neurales que crecen más fuertes a través de la meditación ayudan a promover la empatía y la compasión, especialmente para las personas que percibimos como más diferentes a nosotros, dice Gladding.

Cuando te encuentras plenamente presente en el ahora, la amígdala también experimenta una extraordinaria regulación. La amígdala es la parte de nuestro cerebro que controla, entre otras cosas, nuestra reactividad ante miedo, estrés y ansiedad. Cuando la amígdala se activa, experimentamos esas sensaciones de agobio y opresión. Si la amígdala está sobreestimulada, la sensación de ansiedad es constante. Nuestro estilo de vida suele favorecer que la amígdala se vuelva hiperreactiva e hipervigilante, causando severos daños físicos, mentales y emocionales.

Consejo: practica la observación y atención plena al momento presente, el único del que dispones. Cuando haces esto, tu cerebro ya no necesita rastrear compulsivamente las amenazas, y tu amígdala se calma. De hecho, se vuelve literalmente más pequeña, mientras que la corteza prefrontal, asociada con procesos cerebrales superiores como la conciencia, la concentración y la toma de decisiones, se hace más gruesa. Además, nuestro “Centro del Yo” pierde conexiones y el “Centro de Evaluación” se vuelve más presente.
Recuerda que lo que cuenta en términos de salud cerebral no es leer este artículo, sino la práctica continuada de comportamientos saludables.
No hace falta que hagas todo de repente. Por supuesto que puedes hacerlo, pero yo te propongo que, para empezar, comiences practicando la atención plena a diario.  Se trata en definitiva de pequeños y significativos cambios mantenidos a diario.
Cada día, da pequeños pasos y pon toda tu atención en ello; la atención lo es todo.
Jorge Benito, maquetado por BMA & aktitud
 

Meditar para mejorar nuestras habilidades para la vida



“Al final practicamos la meditación no para convertirnos en grandes meditadores, sino para tener una vida diferente. A medida que profundizamos las habilidades de concentración, atención plena y compasión, encontramos que tenemos menos estrés, más satisfacción, más percepción y mucha más felicidad. Transformamos nuestras vidas.”


Sharon Salzberg