viernes, 16 de noviembre de 2018

Muy interesante para los que meditamos





  Sharon Salzberg (2011) presenta unos criterios útiles para identificar cuando está presente la concentración. Tal como se han adaptado, se trata de directrices, no de criterios rígidos. Y como siempre, es importante tener en cuenta y ser sensible a las diferencias particulares.


  • Existe una conciencia del momento presente. Esto no significa que estamos presentes en cada momento (nadie lo está), sino que podemos permanecer con la respiración (o los sonidos, o los puntos de contacto) durante unos segundos cada vez, suficientes para experimentar como se siente la atención plena.

  • Nos damos cuenta de cuando nos distraemos y somos capaces de comenzar de nuevo. Incluso los meditadores expertos se distraen. Queremos desarrollar la habilidad de advertir que nuestra mente se ha dispersado, de sorprendernos, de reunir nuestra atención y de volver a la práctica.
  • Practicamos liberándonos de la critica y del juicio. De nuevo, no esperamos deshacernos de todos los juicios, sino que permitimos que nuestra practica de meditación se desarrolle sin criticas muy severas. No nos golpeamos cuando nuestra mente va a la deriva, no nos insultamos a nosotros mismos , nos aferramos a nosotros mismos antes de caer en predicciones futuras catastróficas.
  • Nos mostramos más amables con nosotros mismos. La vida es dura para todos. Hay muchas cosas que no podemos controlar. La meditación se convierte en un refugio frente a nuestra continua autoaversión. A través de nuestra practica aprendemos a convertirnos en nuestros propios amigos y a sembrar las semillas de la autocompasión. 



  • Tomamos conciencia de un punto estable y calmado que habitualmente esté disponible. Estamos menos atrapados en la rumiación y en los pensamientos obsesivos. Nos sentimos menos exhaustos y más animados. Para muchos, el incremento de la calma y la estabilidad conlleva una experiencia de energía nueva y de confianza en nosotros mismos. 
Sentarse juntos.
Habilidades esenciales para una psicoterapia basada en el Mindfulness. 2014 
Susan M. Pollak Thomas Pedulla Ronald D. Siegel. 


martes, 13 de noviembre de 2018

¿Cuales son nuestras aspiraciones más profundas?







La persona contemplativa, al menos en el sentido budista del término, es aquella que comprende que su mente puede ser su mejor amiga, pero también su peor enemiga, y que debe por lo tanto transformarla con la meditación.

Contempla la naturaleza fundamental de la mente, y esta práctica produce el efecto de cambiar su percepción de los demás, de sí mismo y del mundo.

Cuando cambiamos la percepción del mundo, de algún modo cambiamos el mundo.

Con frecuencias nos limitamos a encontrar pequeñas soluciones para la vida diaria, mientras que el contemplativo al que me refiero, busca cambiar radicalmente la forma en la que experimenta el mundo y traduce las circunstancias de la vida en bienestar o malestar.

Aprende a no dejarse atrapar por lo que le atormenta y esclaviza, sino a liberarse de ello. Se vuelve cada vez menos vulnerable, y, por lo tanto, más disponible para los demás.

Se familiariza también con el componente fundamental de la mente, la conciencia primera, siempre presente tras el ir y venir de los pensamientos, e incluso en su ausencia, esa conciencia pura y luminosa que nunca se altera con las construcciones mentales.


Matthieu Ricard, Tres amigos en busca de la sabiduría.

martes, 6 de noviembre de 2018

La practica de la concentración






Puede que estemos perdidos en el pasado, en el futuro, o en los juicios, pero una vez que nos damos cuenta de que nos hemos distraído, en ese momento exacto podemos comenzar otra vez...

Al practicar de esta manera –ver que podemos volver a empezar sin importar los pensamientos terribles, difíciles, tentadores o disparatados que han emergido-, cobra forma una profunda confianza en nosotros mismos.


Sharon Salzberg (1997)